Protestantes en Texas proponen “amor, no odio” a solicitantes de asilo


 Bajo el lema de “Love, Not Hate”, activistas y voluntarios se congregarán desde este viernes en Brownsville (Texas) para expresar su apoyo a las miles de familias migrantes que esperan en campamentos improvisados en México respuesta a sus peticiones de asilo.

La manifestación, que se extenderá hasta el domingo, es organizada por el movimiento Witness At The Border (Testigos de la Frontera), que lidera el activista Josh Rubin y que desde hace un mes asiste a los migrantes que viven situaciones de penuria en carpas levantadas en Matamoros (México).

A partir de hoy, en distintos puntos de Brownsville los manifestantes denunciarán las practicas “racistas” a las que son sometidos los refugiados y llamarán la atención sobre la crisis migratoria que se registra en la frontera sur.

“Sabemos que si las personas vieran a estas familias y niños, no los rechazarían, que es lo que hacen las políticas de Permanecer en México (MPP). Sentirían amor, no odio; les darían la bienvenida a los inmigrantes que necesitan nuestra ayuda y requieren asilo”, dijo a Efe Rubin.

“Es el nivel más serio de crímenes internacionales contra los solicitantes de asilo político que se encuentran en condiciones infrahumanas, donde claramente se están vulnerando sus derechos”, opinó por su parte Camilo Pérez Bustillo, del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Stanford.

Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), Amnistía Internacional o el Fondo de Defensa Infantil son algunas de las que estarán presentes a lo largo del fin de semana.

Por medio de marchas y vigilias, los participantes criticarán a las autoridades de EEUU y México por las injusticias del programa Protocolos de Protección a Migrantes” (MPP, en inglés), que se conoce como “Permanecer en México” y por el cual los peticionarios de asilo en EEUU deben esperar en el país vecino el resultado de sus casos.

Lanzado en enero de 2019 por el Gobierno del presidente Donald Trump, para intentar lidiar con la crisis de solicitantes de asilo en la frontera sur, desde entonces este programa envió de vuelta a México a más de 60.000 migrantes.

Según el centro de investigación Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), de la Universidad de Siracusa (Nueva York), apenas el 0,1 % de las más de 47.000 solicitudes de asilo recibidas hasta septiembre de 2019 habían sido aprobadas en el marco de este polémico programa.

Solo en el campamento en Matamoros hay unos 3.000 migrantes que llevan meses varados a la espera de una respuesta, como dijo a Efe Mario Saenz, activista y miembro del grupo LUPE, y que resaltó que la situación de inseguridad en los campamentos ha alcanzado niveles críticos a causa de los cárteles que operan en la zona.

“Ahora movieron a los inmigrantes a la orilla del río donde las mujeres son violadas y las familias ultrajadas. Luego se les da un numero para que presenten en una carpa a la que llaman Corte, pero eso no es una Corte, en las Cortes se imparte justicia y ahí se les niega el asilo a la mayoría de migrantes que son deportados”, comentó Saenz.

El activista destacó que el movimiento Witness At The Border esté compuesto en su mayoría por estadounidenses no hispanos, quienes han llegado desde 25 estados hasta la frontera para solidarizarse con los refugiados, aunque dice que echa en falta más implicación de latinos.

Durante el fin de semana se realizarán protestas en la misma línea fronteriza, en las carpas que ejercen de juzgados migratorios y en el aeropuerto de Brownsville, desde donde el servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deporta a los que se les niega el asilo.

El parque Xeriscape será escenario el domingo de una vigilia en memoria de las personas muertas mientras intentaban cruzar la frontera y hoy lo será de un mitin con participación del alcalde de Brownsville, Trey Mendez, del senador de Texas Eddie Lucio Jr. y líderes de varias organizaciones proinmigrantes.

“La Administración Trump continúa descartando las leyes destinadas a proteger los derechos humanos y civiles de los migrantes, obligando a las familias a permanecer en grave peligro en México mientras buscan asilo y defienden su caso sin un abogado”, criticó Mike Seifert, estratega de Defensa Fronteriza de la oficina en Texas de ACLU.

Cheasty Anderson, del Fondo de Defensa Infantil en Texas, señaló que el gobierno de Estados Unidos está violando las leyes y en la frontera se ha creado una crisis humanitaria similar a la que el Departamento de Estado ha condenado en otras partes del mundo.

“El simple acto de mirar donde no quieren que miremos, de asegurarnos que lo que presenciamos sea informado, es un acto radical de patriotismo”, resaltó Anderson.


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