Juana Tobar, dos años en santuario


Fuente: Hola News.

El caso de esta madre guatemalteca sigue en el limbo jurídico. ICE guarda silencio y su abogado también.

POR WILLIAMS VIERA | [email protected]

GREENSBORO, NC.- Juana Tobar Ortega, una guatemalteca que llegó hace 27 años a Estados Unidos, está a punto de cumplir dos años en santuario dentro de la iglesia Saint Barnabas Episcola, para evitar su deportación.

Casada con un ciudadano que la espera en su casa en Asheboro y con hijos nacidos en el país, esta inmigrante aún no encuentra una salida a su situación legal.

Desde el 26 de mayo de 2017, día que decidió adoptar el santuario, lleva dos años enfrentando la ansiedad, desesperación, tristeza y soledad.

Juana Tobar Ortega, dos años de santuario evitando su deportación.

“Se dice fácil que llevo dos años en esta iglesia, pero el miedo, aunque desaparezca de manera temporal, siempre vuelve. Y regresa cuando mi familia se va a atender sus cosas o mi esposo se va. Por estar aquí encerrada perdí compartir, con mi familia, la graduación de mi hija, Jackeline Lorena Tobar, quien se recibió de asistente de veterinaria en el ‘Community College’ en Condado Davidson”, dijo Tobar Ortega.

Historia en video

Esta madre guatemalteca tiene, además, a Carlos Alfonso, Lesby y Yeimi, y dos nietas.

En estos días, por ejemplo, se levantó alegre con la idea de recibir a los voluntarios que la visitan, a la familia y al grupo integrado por Bridgette Cyr, Christine Delp y Pilar Rose Timpane que hicieron un documental, de 30 minutos, de la vida de Juana Tobar Ortega y que fue emitido por algunos canales de la televisión local.

El pasado jueves, 9 de mayo, Juana Tobar Ortega junto al grupo integrado por Bridgette Cyr, Christine Delp y Pilar Rose Timpane, quienes hicieron un documental sobre la guatemalteca.

En ese video, se recuerda que Juana llegó a Estados Unidos en 1993 huyendo de la guerra interna en su país, con lo que consiguió asilo político; Sin embargo, ese estatus lo perdió al regresar a Guatemala para traer a una de sus hijas, quien estaba enferma.

Las documentalistas contaron la historia de esta madre guatemalteca en el santuario con gran impacto visual, riqueza plástica y sonora, ofreciendo al espectador, además, la capacidad de emocionarse a través de un viaje fílmico y de una experiencia diferente de lo que sucede con los inmigrantes cuando son separados de sus familias.

La procesión

“Una de las cosas que he aprendido en este tiempo es hacerme la valiente para que mi familia no me vea triste ni tampoco me vea llorar. Si bien me ven reír, la procesión va por dentro. En el momento de quedar sola, la desesperación es muy grande”, dijo Juana a HOLA NEWS.

Tobar Ortega, durante todo este tiempo que lleva en el santuario, colabora con el quehacer y la limpieza de la iglesia, teje cojines para vender y aprende inglés, pero sigue sin saber cuándo podrá regresar a su hogar en Asheboro, junto a su familia.

“Ha sido bien duro vivir así. No es fácil estar encerrada y en ocasiones, de un momento a otro, una empieza a sentir un malestar corporal que acaba con la euforia que se siente al levantarse. Es el miedo de enfrentar otro día en la misma situación, de ver que todo sigue igual. Esto es una tortura por estar lejos de los míos”, dijo Tobar Ortega.

El abogado Jeremy Mckinney, quien ha documentado el caso de Juana Tobar Ortega ante Inmigración, sólo se limita a decirle a su clienta que “la solución es abandonar el país o continuar en el santuario”. ICE, mientras tanto, guarda silencioso en este caso.

Se pudrió el grillete

Juana Tobar Ortega cuenta la historia del brazalete que llevaba en su pierna y cómo se rompió.

“El grillete se pudrió y al ver que se dañaba y al querer hacer bien las cosas con ICE, le pegaba cinta. Sin embargo, llegó el día que esa pulsera se desgajó. No hubo remedio. Faltaban dos días para cumplir un año en la iglesia, pero previamente sentía dolor en la pierna porque ese aparato me apretaba. Una doctora vino y me examinó. Ella hizo una carta y se le envió una carta al Consulado de Guatemala, en Raleigh, para que informaran a ICE. Ellos dijeron que ‘si quería que me quitaran el grillete electrónico debía irme a mi país’. Y al poco tiempo, se desbarató. La noche que ocurrió aquello, llamé asustada a mi esposo, Carlos, y le informé. A los pocos minutos él recibió una llamada de ICE preguntando por mí y él respondió, ‘Juana sigue en la iglesia. Dígale que nosotros no vamos a ir por ella a ese sitio’. Ya llevo un año sin grillete”.

La pulsera que utilizaba Juana Tobar Ortega tenía el Sistema de Posicionamiento Satelital (GPS) que indicaba su localización.


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Gaby Angel

Hola Mi nombre es Gaby Angel Soy locutora de la Raza 106.1 FM y Social Media Manager en Norsan Media. Me encanta escuchar Musica de diversos estilos y jugar con mi hijo.

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